Performance·20 de mayo de 2026·9 min

Día sin IVA y jornadas de descuento: pautar cuando todos compran el mismo día

Una jornada de descuento comprime en 24 horas la demanda de un mes. Quien llega sin base propia y sin web probada paga el doble por vender menos.

El Día sin IVA le enseñó al consumidor colombiano un comportamiento que ya no se le olvida: esperar una fecha concreta para hacer la compra grande. La jornada oficial nació en 2020, se repitió varias veces y fue eliminada con la reforma tributaria de 2022, pero el hábito quedó instalado. Hoy los grandes retailers replican la mecánica con jornadas propias, donde asumen el impuesto o lanzan descuentos agresivos por 24 o 48 horas, y el resto del comercio compite dentro de esas mismas fechas.

Lo importante para su negocio no es cómo se llame la jornada, sino cómo se pauta cuando la demanda de un mes se comprime en uno o dos días. Eso cambia la estructura de campaña, el reparto del presupuesto, la hora en que conviene pujar y la capacidad de su operación para responder.

Qué tiene de particular una jornada de descuento

Una fecha comercial normal reparte la compra en diez o quince días. Una jornada de descuento la concentra en un rango de horas, y eso produce cuatro efectos que hay que tener en cuenta desde el inicio.

  • La intención de compra es altísima pero dura poco: quien no compró ese día, en general ya no compra.
  • El costo de medios sube y baja en horas, no en semanas.
  • La base propia y el retargeting pesan más que el tráfico frío, porque no hay tiempo para convencer a un desconocido.
  • El riesgo operativo se dispara: web lenta, inventario desincronizado o pasarela caída significan pérdida total, no parcial.

Por eso la campaña no se gana el día del evento. Se gana en las dos semanas anteriores, construyendo una base de gente que ya sabe que usted va a participar y que está esperando la hora de arranque.

Cuándo empezar a preparar la campaña

Tres semanas antes se define qué productos entran, con qué margen y con qué inventario. Dos semanas antes arranca la pauta de captura, y acá está la jugada clave: en lugar de vender, usted invita a registrarse para enterarse primero, con acceso anticipado o con la promesa de avisar apenas abra la jornada.

Esa lista es su activo. Cuando llegue el día, mientras la competencia paga CPM de 30.000 pesos por alcanzar desconocidos, usted le escribe gratis por WhatsApp o por correo a miles de personas que ya levantaron la mano. En cuentas bien montadas, entre el 50 y el 70 por ciento de la venta de una jornada sale de base propia y retargeting. La semana previa se hace la prueba técnica: velocidad, capacidad del servidor, sincronización de inventario, pasarela y eventos de conversión.

Cómo repartir el presupuesto en tres bloques

El error clásico es meter el 100 por ciento del presupuesto en el día del evento. Por bloques funciona mucho mejor.

  • 25 por ciento en los diez días previos, para captar registros y construir retargeting.
  • 55 por ciento durante la jornada, con revisión cada dos o tres horas.
  • 20 por ciento en las 48 a 72 horas siguientes, para los que no alcanzaron o abandonaron el carrito.

Con un presupuesto de 12.000.000 de pesos serían 3.000.000 de captura previa, 6.600.000 el día del evento y 2.400.000 de resaca. Ese último bloque suele ser el más rentable, porque le habla a gente que ya demostró interés y que además siente que se le escapó la oportunidad.

Cómo se comporta el CPM hora por hora

En estas jornadas el costo de medios no se mide por día sino por franja. En Colombia es común ver el CPM saltar de una base de 10.000 pesos a entre 25.000 y 35.000 en las horas de mayor tráfico, típicamente de 10 de la mañana a 2 de la tarde y otra vez de 7 a 10 de la noche.

Las franjas baratas son las primeras horas de la mañana, entre 5 y 8, y la madrugada, entre 11 de la noche y 2 de la mañana. En ambas hay compra real: mucha gente entra apenas se levanta para no perder la oferta, y otro grupo compra en la última hora empujado por el cierre. Si usted apaga a las once de la noche, se pierde el bloque más barato y con más urgencia. En Google, además, conviene proteger la campaña de marca y dejar la búsqueda sin techo: ahí no compra atención, captura a alguien que ya decidió.

Ángulos creativos y errores típicos

El creativo tiene que ser claro y aritmético. Nadie interpreta metáforas con seis pestañas abiertas comparando precios.

  • Diga la cifra en pesos: ahorre 340.000 pesos pega más que 20 por ciento de descuento.
  • Muestre el precio antes y el precio durante la jornada, uno al lado del otro.
  • Use el reloj: quedan seis horas, cierra a medianoche, últimas unidades.
  • Anuncie acceso anticipado para quienes se registraron, que además incentiva el registro previo.
  • Prepare la pieza del día siguiente para el que no alcanzó, con una extensión corta y honesta.

Los errores más costosos son descontar todo el catálogo sin mirar margen, no calcular cuánto queda después del costo de medios, no capturar base antes del evento, dejar la web sin prueba de carga y apagar la campaña cuando la urgencia está en su punto más alto. También es frecuente medir el éxito por venta bruta y descubrir después que la jornada facturó mucho y dejó poco.

El pico de mensajes que nadie alcanza a atender

En una jornada de 24 horas el volumen de conversaciones no se duplica: se multiplica por diez o por veinte en pocas horas. Preguntas de talla, disponibilidad, si el precio ya incluye el descuento, si alcanza a llegar antes de una fecha. Ningún equipo de tres o cuatro personas responde eso en menos de dos minutos, y en una jornada así responder en veinte minutos equivale a no responder.

Un agente de IA en WhatsApp sostiene ese pico sin caerse: contesta en segundos, consulta disponibilidad, arma el pedido, manda el link de pago y avisa al asesor humano solo cuando la conversación se sale del guion. Además guarda cada contacto en el CRM, lo que convierte la jornada en algo más valioso que una venta puntual: una base de compradores para trabajar el resto del año.

Cómo lo resolvemos en Manu

En Manu tratamos las jornadas de descuento como una operación con cronómetro. Definimos qué entra y con qué margen, capturamos base propia en las semanas previas, probamos la infraestructura antes del evento y manejamos la puja por franjas durante el día. El objetivo no es facturar más, es facturar más dejando utilidad.

Y como el cuello de botella siempre es la atención, conectamos la pauta con un agente de IA en WhatsApp y un CRM que registra cada conversación con su origen. Si quiere llegar a la próxima jornada con un plan por bloques en lugar de improvisar, le hacemos una auditoría gratis. Trabajamos con una promesa clara: resultados en 30 días o ajustamos sin costo.

¿Listo para que cada peso de pauta trabaje en serio?

Empezamos con una llamada de 20 minutos para entender tu operación. Si hay encaje, te proponemos el camino.